Excelente artículo de Gerado Tecé, que escribe en uno de nuestros medios, Aliad@s coPalabra CTXT.Nais tuke.

Vaya día llevo, me dijo el taxista a voces cuando aún no había sentado mi culo en el asiento trasero. Es que esto es la hostia, siguió cebando el misterio hasta que, ya con el culo sentado, no me quedó más remedio –lo contrario hubiera sido incómodo– que preguntarle qué había pasado. Qué le ha pasado, le pregunté, y al hacerlo me di cuenta de que estaba firmando una especie de contrato en el que decía que aquello que venía a continuación no iba a ser acoso, sino relación consentida. Pues pasa que acabo de descargar a un gitano que madre mía el gitano, me dijo el taxista, confirmando mis peores presentimientos. Desde aquel momento y durante los siguientes minutos mi boca no volvió a decir ni , pero que se diera de baja de la conversación el receptor no pareció ser un problema para el emisor. Al fin y al cabo, yo ya había firmado mi consentimiento un momento antes. Resulta –empezó el señor del taxi a entrar en detalles de la anécdota mientras yo miraba por la ventanilla pidiendo que aquello fuese rápido y sin dolor– que me llega un aviso de la aplicación para recoger a un cliente. Lo malo que tiene la aplicación –siguió desahogándose el caballero– es que no sabes a quién vas a montar. Pues nada, un gitano con los dos niños, también gitanos, claro –acababa de descubrir el funcionamiento de la herencia genética aquella misma mañana.

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